KIDDING: LA PRINCESA ES EL DRAGÓN

La sola mención de Gondry ya es sinónimo de un buen resultado. El mago visual que nos sorprendió con joyas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind y algunos de los mejores videos de Björk, The White Stripes y Foo Figthers entre muchos otros, apuesta ahora por la televisión, con la historia de Jeff Pickles, el presentador de un programa infantil que tiene una muy complicada vida privada.




Da vida a a Pickles el no menos inquietante Jim Carrey, quien a lo largo de su carrera ha bordeado la genialidad y la locura a partes iguales. Si bien en Truman Show nos daba un primer atisbo de la dualidad del personaje entre su vida perfecta, no fue sino hasta Man on the moon en la que ese desorden personal se hizo tangible, con la historia de un comediante muy complejo. Por desgracia no hemos podido ver por estos lares dos de sus mejores actuaciones, (The Bad Batch y Dark Crimes) pero sin duda en Kidding nos encontramos con su mejor trabajo, no sería de extrañar que tenga por lo menos una nominación a los Emmys. 





Kidding es amarga, linda y desagradable a partes iguales. No bien bajas la guardia ante los despliegues de imaginación de Gondry cuando el argumento te exhibe alguna escena deprimente o algún flashback duro de ver. Y es que Gondry madura, y nos muestra que lo bello y lo horrible son sólo dos caras de la misma moneda.





PELÍCULA RECOMENDADA: Er ist wieder da

HA VUELTO (David Wnendt)




En la época actual, Adolf Hitler se despierta en Berlín, sin memoria y sin idea de lo que ha transcurrido tras el año 1945.

La cinta, en clave de falso documental, nos muestra hasta que punto la mentalidad de Hitler puede aplicarse a nuestra actualidad, y que tanto o tan poco a cambiado la sociedad con respecto a aquella que dio a luz los sucesos de la segunda guerra, sin olvidar sus pinceladas de humor.

Graciosa y terrorífica al mismo tiempo.



Ver en Netflix

Descarga directa

El sacrificio de un ciervo sagrado (2017)

El director de esta película nos plantea un interesante interrogante: ¿Qué tan lejos podemos llegar por salvar la vida de un miembro de la familia? Y antes de que digan "¡Yo haría lo que fuera por salvar la vida de un familiar!", el director contrapregunta: ¿Mataría a un miembro de su familia por salvar la vida de otro miembro de la familia?

Irreconocible Alicia Silverstone. (Sobretodo porque, aunque breve, hace un papel muy bueno).


Bajo esta premisa arranca la cinta que nos cuenta la historia de un eminente cirujano quien tienen una amistad con un niño de 16 años, que le cambia dramáticamente la vida.


Hay una expresión llamada "Suspensión de la incredulidad", y hace referencia a ese límite entre lo creíble y lo no creíble en la que se mueven las obras literarias, teatrales y cinematográficas, y que le pide al espectador que, aunque sabe que lo que está presenciando no es real, crea en ellas. 


Denle el Oscar a este muchacho, muy pasada su actuación.


Todos sabemos que no hay autobots del espacio exterior o monstruos que necesiten de los gritos de los niños, pero aún así asumimos como ciertas ciertas premisas con el fin de disfrutar una historia. Una especie de "Por favor, engáñenme pero diviértanme".  Esta película en particular, como todas las de Yorgos Lanthimos, su director y escritor, nos obliga a tomar como verídicas ciertas situaciones que escapan al sentido común y a la lógica, pero si aceptamos este principio podemos meternos en la historia del cirujano y su dilema moral.


La cinta visualmente recuerda a Stanley Kubrick y, más exactamente, Eyes wide shut, Nicole Kidman incluida.


No apta para estómagos sensibles, es como una poesía triste que no te deja enseñanza, sólo vivencias.

Enlace de descarga directa >