PELÍCULA RECOMENDADA: Er ist wieder da

HA VUELTO (David Wnendt)




En la época actual, Adolf Hitler se despierta en Berlín, sin memoria y sin idea de lo que ha transcurrido tras el año 1945.

La cinta, en clave de falso documental, nos muestra hasta que punto la mentalidad de Hitler puede aplicarse a nuestra actualidad, y que tanto o tan poco a cambiado la sociedad con respecto a aquella que dio a luz los sucesos de la segunda guerra, sin olvidar sus pinceladas de humor.

Graciosa y terrorífica al mismo tiempo.



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El sacrificio de un ciervo sagrado (2017)

El director de esta película nos plantea un interesante interrogante: ¿Qué tan lejos podemos llegar por salvar la vida de un miembro de la familia? Y antes de que digan "¡Yo haría lo que fuera por salvar la vida de un familiar!", el director contrapregunta: ¿Mataría a un miembro de su familia por salvar la vida de otro miembro de la familia?

Irreconocible Alicia Silverstone. (Sobretodo porque, aunque breve, hace un papel muy bueno).


Bajo esta premisa arranca la cinta que nos cuenta la historia de un eminente cirujano quien tienen una amistad con un niño de 16 años, que le cambia dramáticamente la vida.


Hay una expresión llamada "Suspensión de la incredulidad", y hace referencia a ese límite entre lo creíble y lo no creíble en la que se mueven las obras literarias, teatrales y cinematográficas, y que le pide al espectador que, aunque sabe que lo que está presenciando no es real, crea en ellas. 


Denle el Oscar a este muchacho, muy pasada su actuación.


Todos sabemos que no hay autobots del espacio exterior o monstruos que necesiten de los gritos de los niños, pero aún así asumimos como ciertas ciertas premisas con el fin de disfrutar una historia. Una especie de "Por favor, engáñenme pero diviértanme".  Esta película en particular, como todas las de Yorgos Lanthimos, su director y escritor, nos obliga a tomar como verídicas ciertas situaciones que escapan al sentido común y a la lógica, pero si aceptamos este principio podemos meternos en la historia del cirujano y su dilema moral.


La cinta visualmente recuerda a Stanley Kubrick y, más exactamente, Eyes wide shut, Nicole Kidman incluida.


No apta para estómagos sensibles, es como una poesía triste que no te deja enseñanza, sólo vivencias.

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THE DISASTER ARTIST


Existen dos tipos de películas malas, dependiendo de la emoción con las que se miren. Estas las malas que no despiertan ninguna emoción, que es como si no se hubieran visto. Y están las malas MALAS, que elevan diferentes pasiones, desde el odio encarnado hasta la risa involuntaria. Son tan malas que terminan siendo buenas. Y es a este último grupo al que pertenece una obra llamada “The room”.

Si usted no la ha visto, se está perdiendo de una de las mejores comedias no intencionales de la historia del cine. Y es que no tiene presa mala (o, en este caso, buena). Las actuaciones son malísimas, el protagonista /director /guionista/ productor Tommy Wiseau parece drogado toda la cinta, en varias escenas parece que no se creyera los diálogos que él mismo escribió. El guión es ridículo y la dirección deja mucho que desear.



Y esta recomendadísima pésima película es el punto de partida de la cinta “The disaster artist”, que recrea el nacimiento de “the room”, a manos de un Tommy Wiseau brillantemente interpretado por James Franco (Ojo que acá puede estar el premio Oscar a mejor actor), quien también ejerce la función de director. Es increible como pasa uno de burlarse del buen Tommy, hasta empatizar y defenderlo, al igual que la gran cantidad de seguidores que llenan las salas cada vez que se repite su película.

Recomendadas ambas, y en ese orden de visualización, The Room y The disaster artist.

I, TONYA Y COMO HACER UN BIOPIC

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El principal problema que tiene un autor al intentar hacer una película biográfica, o biopic, es el de pararse en la delgada línea que divide la aburrida realidad y la increíble ficción, y decidir hacia que lado encaminar su película. Y es en este sinuoso recorrido en el que la película puede resultar un fidedigno bodrio o una buena película alejada de la realidad. Muy pocos directores han sorteado con éxito esta dicotomía (Milos Forman entre sus mejores exponentes), y el no muy experto Craig Gillespie sale airoso.




I, Tonya nos narra en clave de mockumentary (o falso documental) la dura vida de la patinadora Tonya Harding y del suceso "Nancy Kerrington", contrincante suya que sufrió un ataque del cual fue acusada la Harding. El formato es ágil y divertido, la cámara viaja por las escenas al mejor estilo de Scorsese o Thomas Anderson. Y esta forma dinámica de filmar se adereza con un formato divertido en el cual los personajes rompen la cuarta pared, hablando a cámara en los momentos más inesperados. La recreación y el gusto por el detalle es de destacar: basta con comparar las imágenes de la película con las escenas reales que se encuentran en internet.

Otro elemento digno de destacar es el de una banda sonora que recrea los ochentas, con música de Supertramp, Dire Strats, Fleetwood Mac, Heart, Laura Branigan, Violent Femmes, Doris Day y Siouxsie And The Banshees, entre otros.

Mucho se ha hablado de la actuación de Margot Robbie, sin duda la mejor de su corta carrera y que posiblemente la haga merecedora de un premio Oscar. La actriz tuvo que aprender desde cero a patinar para dar veracidad a su personaje, aunque obviamente las rutinas más elaboradas son cortesía de una doble más la magia del CGI. Pero quien se lleva las palmas es la actriz que hace de su madre, un personaje complicado excelentemente interpretado por Allison Janney.

No hay que saber de patinaje para disfrutar una cinta notoriamente hecha con profesionalismo y con el ánimo de divertir.

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